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miércoles, 18 de septiembre de 2013

LO QUE HAY QUE HACER

Cuando nos instruyen para visitar enfermos, nos dicen que no tratemos de hablar de Dios de cualquier manera, ni de dejar el mensaje evangélico. Que si el enfermo quiere hablar de futbol, lo hagamos.
Me preguntaba yo entonces, dónde está, en tal caso, la visita apostólica. Hasta que un día me encontré con una chacarera de Atahualpa Yupanqui y los hermanos Díaz. Digo “me encontré”, porque en alguna canción, infinidad de veces cantada o tarareada, uno descubre cosas que quizás no estuvieran en la intención del autor, pero que nos iluminan la vida.
Dice una estrofa de “La Olvidada”:
“Quisiera ser arbolito,
ni muy grande ni muy chico,
pa’ darle un poquito ‘e sombra
a los cansaos del camino”

Comprendí lo que significa dar un apoyo cristiano sin hablar de Dios.
 Ese poquito de sombra es el descanso necesario para seguir en el camino. Nada más ni nada menos.
Nuestra palabra, diríamos, despojada de citas bíblicas o de esperanzas, está hablando por Dios y arrimando una esperanza.
A veces queremos hacer mucho, sin comprender que lo que se nos pide, lo que el otro necesita, es muy poco.
No debemos ser ni muy grandes ni muy chicos.

jueves, 4 de abril de 2013

...¿Y si en vez de elogiar la conducta del papa y repetir sus palabras, nos decidimos a imitarlo?

domingo, 27 de mayo de 2012

PENTECOSTÉS

- "Qué es Pentecostés?" nos preguntan los chicos. 
-"La venida del Espíritu Santo", contestamos los catequistas. Si preguntan un poco más, les contamos una historia antigua. Leemos Hechos 2, donde se cuenta como María y los apóstoles recibieron el Espíritu que Jesús les había prometido y salieron hablando una lengua que entendían todos.
¿Nos preguntamos alguna vez cuán vieja es esa historia? Yo te doy esa respuesta: Nada de vieja. Es una noticia de hoy.
En la Biblia existen tres tiempos: 
El tiempo del Padre: abarca todo el Antiguo Testamento. En esos libros, la presencia del Padre es continua. Dialoga "en persona" con su pueblo elegido. Se aparece a los patriarcas y a los profetas ordenando, amenazando, prometiendo. Puede ser una voz, un trueno, una llama, un ángel, pero siempre es Él.
El tiempo del Hijo: Está en los Evangelios. El Verbo hecho carne habitó entre nosotros 33 años, pero su tiempo fue el tiempo de predicación, unos 3 años.
El tiempo del Espíritu Santo: Jesús prometió ese abogado no sólo a sus apóstoles, sino también a nosotros, ya que dijo que estaría hasta que Él volviera. Es todo lo que cuenta el resto del Nuevo Testamento y sigue hasta nuestros días.  La parusía aún no ha llegado, por lo que este es el tiempo del Espíritu Santo. Dicho de otra manera: nuestro tiempo es el tiempo del Espíritu Santo. Con Él esperamos al Hijo con confianza en la misericordia del Padre.
Sin embargo ¿Cuántas invocaciones al Espíritu Santo hacemos en nuestra vida diaria? ¿Captamos especialmente que en el momento de la epíclesis de la misa, cuando el sacerdote impone las manos sobre las ofrendas, está invocando al Espíritu Santo?
El Espíritu Santo no es una parte de Dios. Es tan Dios como el Padre y como el Hijo. Uno y trino, misterio que no se razona ni se entiende, se siente.
En nuestro bautismo hemos recibido al Espíritu prometido y, con Él, la posibilidad de hablar esa lengua que entienden todos, la del amor. Y más con hechos que con palabras.
En esta tierra nos tocó el tiempo del Espíritu. Él es quien nos llevará al Padre por la redención del Hijo.

viernes, 4 de mayo de 2012

MENTE CIENTÍFICA

Quienes han hecho de la razón su única fuente de conocimiento, no pueden admitir que haya un Dios creador. Para ellos no hay nada más irrazonable, ni más anticientífico, ni más ilógico. Y tienen razón. Lo que no tienen es fe. O, mejor dicho, tienen una fe irrazonable, anticientífica e ilógica. 
Ante el misterio del origen del universo, para la FE del científico, nunca es posible una creación. La respuesta es más sencilla: en el origen había un “algo” chiquito y lleno de energía, que un día explotó expandiéndose en un millonésimo de segundo hasta convertirse en las estrellas, los planetas, las nebulosas que conocemos y que no conocemos. ¿Cómo explotó? Eso no importa. Alguien habrá encendido un fósforo dentro de esa cosita llena de energía y… sabemos que la energía es altamente inflamable. 
Los científicos han descubierto también que el universo no ha dejado de expandirse. La mente del científico es incansable, por eso se pregunta por qué se expande. Y se responde: porque hay una fuerza oscura que separa los cuerpos. ¡Ahhh! ¡Ahora está todo claro! Algún caasI notweN habrá descubierto que la manzana que tenía sobre la cabeza ascendió hacia el árbol y calculó que, así como la fuerza de gravedad es igual al producto de las masas dividido el cuadrado de la distancia, la energía oscura es una fuerza gravitacional de carácter repulsivo que para calcularse necesitaría miles de pizarrones y toneladas de tiza.
 Ya se han hecho esos cálculos, descubriendo que esa fuerza es menor de lo que suponían, es infinitamente pequeña. 
Y podríamos seguir razonando estas sinrazones hasta descubrir que no descubrimos nada sobre el origen del universo. 
Quizás haga falta un poco más de lucubraciones científicas para llegar al Dios creador.


jueves, 29 de marzo de 2012

LAS VISITAS DE BENEDICTO XVI




Mirando en la tele y leyendo las noticias de las visitas del Papa a México y a Cuba, no pude menos que reflexionar sobre el estado de la Iglesia actual. El resultado de la reflexión no fueron más que incógnitas, planteos que me hago y que le hago a la Iglesia, a la que orgullosamente pertenezco.
Recordé lo que contaba Susana, una de nuestras hermanas en la fe, que viajó a Roma en ocasión de la beatificación de Juan Pablo II. Se sorprendió porque las calles, con millones de fieles de todo el mundo, contrastaban con las grandes Basílicas desiertas durante las misas.
Sabemos que México es el segundo país del mundo en cantidad de católicos (75 millones), por eso no nos sorprende la alegría con que fue recibido Benedicto XVI. Pero en Cuba, la religión fue prácticamente prohibida por mucho tiempo y abundan infinidad de cultos esotéricos y supersticiosos. ¿A qué se debe que la gente se agolpara para aclamar al Papa más acusado de reaccionario que todos sus antecesores?
Ese fenómeno, que sucede en Roma, en México y en Cuba, podemos observarlo en nuestro país. Pocos son los bautizados que reciben otros sacramentos (el del matrimonio, casi olvidado), menos los que concurren habitualmente a misa, y muy poquitos los que se involucran en su Parroquia, que “militan”. Sin embargo millones de personas se movilizan en las peregrinaciones y miles participan de las procesiones de las Parroquias.
¿Será que el templo ha dejado de ser el centro de culto y que el encontrarse con el otro, con el prójimo, en la búsqueda común de lo sagrado, ha pasado a ser la forma de ver el rostro del Dios invisible?
Los signos que recibimos nos hacen pensar que la fe y lo sagrado no han muerto. Y quizás tampoco ha muerto la  religión: en el corazón del hombre persiste la necesidad de “religarse” con Dios, de reencontrarse con el paraíso perdido
¿Será que también necesita religarse con su Iglesia? Los fieles más simples no necesitan teologías ni etimologías para saber que iglesia significa “asamblea” y que no hay Iglesia sin pueblo.
Ese pueblo necesitado de llegar a Dios, ha comprendido también la etimología de “pontífice”: el que hace puentes y el sentir al papa puente  entre Dios y el hombre, puede más que toda la propaganda adversa que se le ha hecho. ¿Qué dicen ahora los que se llenan la boca hablando de hacer la voluntad del pueblo?
El concilio Vaticano II dio un gran paso en acercar el pueblo a la Iglesia o, mejor dicho, lograr que la iglesia sea pueblo. Para algunos fue pequeño ese paso, para otros fue poner a la Iglesia al borde del abismo.
A veces pienso que la importancia de la renovación de los ritos hizo que nos estancáramos en ellos. Quizás haya que retroceder un poco y avanzar otro poco, buscando la dirección correcta.
Como ejemplo pongo la modificación en la celebración de la misa. Fui uno de los que celebré que el sacerdote dejara la postura Ad Orientem o Ad Deum o Versus Absidem (de espaldas a los fieles) y se asumiera la de Versus Populom (de frente a los fieles). Tarde supe que no había sido eliminada la forma anterior, sino que podían convivir ambas.
Acaso el pueblo haya descubierto que los sacerdotes muchas veces han creído hacer las veces de Dios. Tal vez los fieles necesiten más al sacerdote que se pone con ellos, frente a Dios para rogarle, alabarlo y a agradecerle, que el que se cree del lado de Dios.
¿Será conveniente mezclar un poco el rito, para que el sacerdote se ponga de cara al pueblo sólo en el momento de la consagración, cuando realmente asume el rol de Cristo (o cuando Cristo lo utiliza como herramienta)?
Este “reaccionario” Papa ya lo dijo en su libro “El Espíritu de la Liturgia” cuando no era más que el cardinal Joseph Ratzinger:
“Considero absurdas las innovaciones que ponen a un lado la cruz para liberar la vista de los fieles al sacerdote ¿Será que la Cruz incomoda? ¿Será que el sacerdote es más importante que el Señor? Este error debería ser corregido lo más deprisa posible. El Señor es el punto de referencia. Es el sol naciente de la historia…el sacerdote”
 Ahora, hasta se ha llevado el sagrario a un lado o a otra nave, para que no distraiga a los fieles.  Y algunos sacerdotes prefieren acortar la lectura de la Palabra antes que abreviar su homilía.
Pero el pueblo sigue siendo Iglesia y descubre al buen pastor. 
Considero que los sacerdotes siguen siendo necesarios, pero que los fieles necesitan a consagrados que caminen junto a ellos. Muchos deberán cambiar el rumbo, para que el pueblo no los “puentee” y, como en el caso de México y Cuba,  vaya directo al puente, sin pasar por ellos.

viernes, 10 de junio de 2011

COMO DICE LA BIBLIA…


Leo en una vieja revista católica, una nota sobre los “dos peligros que tenemos que evitar al leer la Biblia: el concordismo y el fundamentalismo". Concordismo es querer concordar automáticamente lo que dice la Biblia, con la realidad actual. Una de las consecuencias –esto lo digo yo– es la costumbre de, ante un problema aparentemente insoluble, abrimos la Biblia al azar y la cita que encontramos pasa a ser el consejo sobre lo que tenemos que hacer. Es decir que es como consultar el horóscopo.
No está mal buscar continuamente una guía en la Palabra de Dios, lo que está mal es pensar, como algunos evangélicos, que la Biblia sólo dice lo que me dice a mí ahora.
En cuanto al fundamentalismo, es leerla literalmente, tal como dice, sin tener en cuenta ni época histórica, ni contexto social, ni género literario…
Así, por ejemplo podemos interpretar que, ante una pequeña mentira, nos sucederá lo que a Ananías y a Safira (He 5,1-11)
Se me ocurre un tercer peligro: el relativismo. Es base a ese “ismo”, llegamos a creer que la Biblia no dice lo que dice o que perdió actualidad.
Y aunque parezca mentira, es el “ismo” que más adeptos tiene.
Por eso, para muchos, carecen de actualidad las condenas de Jesús a la riqueza (por donde ataca a la injusticia). Eso quedó obsoleto cuando se descubrió la doctrina del derrame, que explica que si yo me enriquezco, todos se benefician.
A mí, la doctrina del derrame más me parece una excusa que una explicación.

lunes, 11 de abril de 2011

LA PRUDENCIA.

LA PRUDENCIA.
Se la llama “guía de todas las virtudes”.  También podríamos llamarla freno de las cosas buenas.
Porque, aunque parezca mentira, las cosas buenas –como podrían ser las virtudes– pueden tornarse en un inconveniente, en una torpeza, en algo que no se parezca en nada a una virtud.
Esto nos plantea un eterno dilema:
“¿Hay que decir SIEMPRE la verdad?
Es una trampa que se nos tiende muy a menudo.
Sólo LA PRUDENCIA puede resolver el dilema.
Pero ser prudente no significa ser mudo…ni ser timorato… ni ser cobarde.
Me vienen a la memoria unos versos de Francisco de Quevedo que no recuerdo si alguna vez publiqué en alguno de mis blogs pero que, de todas maneras no viene mal recordar. Como siempre, pido se me perdone cualquier error, porque escribo sin recurrir a ningún libro y sin guglear:


“No he de callar, por más que con el dedo,
Ya tocando la boca o ya la frente,
Silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿nunca se ha de decir lo que se siente?
Hoy, sin miedo que libre escandalice,
puede hablar el ingenio asegurado
de que poder mayor lo atemorice.
En otros tiempos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda
y romper el silencio el bienhablado.
Pues sepa quien lo niega y quien lo duda
Que es lengua la Verdad del Dios severo:
Y la lengua de Dios nunca fue muda.”

Cuándo y como habremos de mover nuestra lengua, sólo puede decirlo la PRUDENCIA

jueves, 3 de febrero de 2011

PREGUNTARÍA…


Preguntaría a nuestros hermanos evangélicos:
¿Por qué Dios les prohibió a los hombres hacer imágenes e inmediatamente después les ordenó forjar dos querubines? ¿Habrá querido decir otra cosa?
¿Por qué nos critican por rezar con “oraciones prefabricadas” y ustedes oran cantando? (oraciones prefabricadas)
¿Por qué repiten continuamente “Señor, Señor”, si Jesús dijo: “
No todo el que dice Señor, Señor, entrará al Reino de los cielos”?
¿Por qué, si Cristo dijo “
Si no comen la carne y no beben la sangre del Hijo del Hombre, no tendrán vida en ustedes”, no creen en la transustanciación”
¿Por qué, Si Jesús dijo: “
No juzguen…”, se la pasan juzgando a los católicos por lo que hacemos o dejamos de hacer?
¿No es que siguen la Palabra al pie de la letra?
¿O será fariseismo puro?

martes, 14 de diciembre de 2010

ADVIENTO




Sabemos que el tiempo de adviento es un tiempo de espera y de reflexión. Si esa espera y esa reflexión no concluyen en una verdadera conversión, habremos esperado en vano.
Pero ¿qué esperamos?
Hay tres respuestas posibles para esta pregunta:
La primera espera ya dio sus frutos hace un poco más de dos mil años. Es la venida del redentor, aquel que anunciaron los profetas y que se cumplió nada menos que con Dios hecho hombre, para que todo el que crea en Él no muera, sino que tenga vida eterna.
¿Para qué seguir esperando, entonces?
Porque hay una segunda venida, la escatológica. Aquella se producirá en el fin de los tiempos. Nadie sabe cuándo será, por lo que nuestra espera debe ser vigilante. Toda nuestra vida debe ser una continua espera que lejos de desesperarnos, como diría el refrán, nos llena de esperanza.
Y hay una espera más pequeña, más doméstica, más cotidiana, pero tan importante como las otras dos.
Es esta que transitamos todos los años, cuatro semanas antes de la Navidad.
No trae la presencia física del verbo encarnado, ni significa llegar al fin prometido.
Pero es el camino que viene de lo primero y conduce hacia lo segundo.
Muchos son los puntos de reflexión con los que podemos transitar el adviento, pero si no tenemos claro el comienzo y el final, andaremos a la deriva, adonde nos lleve la corriente.
Pidamos que el milagro de la navidad actual, el Niño nos haga renacer como lo hace Él. Que este adviento sea para nosotros una verdadera conversión.

miércoles, 21 de julio de 2010

SIN CURA


La parroquia “San Martín de Porres”, de nuestra diócesis Merlo-Moreno, se quedó sin cura.
Muchos barrios se quedaron sin su misa dominical pero no sin cristianismo. Los fieles de esa parroquia formaron una especie de consejo parroquial y comenzaron a recorrer las distintas comunidades celebrando la palabra y llevando la comunión.
Seguimos orando para pedir “más obreros a la mies” pero ¿No será una señal de que Dios quiere que de una vez por todas los laicos nos pongamos a trabajar sin esperar al cura salvador?
Así como están las cosas, será bueno que –como dice el refrán– pongamos las barbas en remojo… Y sigamos el ejemplo antes de que el agua nos llegue al cuello.

viernes, 16 de abril de 2010

DE EQUIPAJES Y CAMINOS


Siempre me ha gustado el tango de Héctor María Artola “Equipaje”. Y me gusta especialmente porque en su letra, que pertenece a Carlos Bahr, dice
"Sería más fácil caminar si en mi equipaje,
llevara un resto de ilusión, un sueño."
¿Que tal si lo ponemos en positivo? Podemos decir entonces que el equipaje resulta más liviano cuando en él cargamos sueños e ilusiones
El uruguayo Alfredo Zitarrosa decía algo parecido:
“Son más largos los caminos
pal que va cargao de más”

¡Qué largo parece nuestro camino con nuestra mochila de frustraciones, dolores, ansias insatisfechas!
Así nuestro camino parece un calvario y nuestra mochila una cruz.
¿Qué te parece si cada tanto reacomodamos la carga? Será la única manera de poder cargar cosas de los demás

viernes, 12 de marzo de 2010

CAUSA Y EFECTO

(O CREADOR Y CREATURA)

El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas,
es ojo porque te ve.
-----Antonio Machado


Dios no es Dios porque nosotros tengamos o no tengamos fe, sino que es causa de nuestra fe.
La Iglesia no es Iglesia porque hay un papa, obispos y sacerdotes, es Iglesia porque hay un pueblo en Asamblea.
¿Lo decimos? (Deber del profeta)
¿O tememos contradecir a la jerarquía?

El Señor me dijo:
"No digas: ‘Soy demasiado joven’,
porque tú irás adonde yo te envíe
y dirás todo lo que yo te ordene.
No temas delante de ellos,
porque yo estoy contigo para librarte
–oráculo del Señor–".
El Señor extendió su mano,
tocó mi boca y me dijo:

"Yo pongo mis palabras en tu boca.
Jeremías 1,7-9

Y esto Dios no lo dijo sólo para Jeremías. También para vos y para mí.
…te llamarán "Reparador de brechas",
"Restaurador de moradas en ruinas".
Isaías 58,12

lunes, 1 de marzo de 2010

¡ESOS…

… que, defendiendo los derechos humanos, luchan con todas sus fuerzas para que se permita matar al más débil e indefenso de los seres humanos.

Esos que afirman sin rubor que la madre es dueña de su cuerpo y por ello puede desprenderse de todo lo que le molesta y consideran que un ser concebido en su seno no es humano.

Esos que creen en la ciencia pero dicen que antes de determinado tiempo después de la concepción no hay vida humana, callando que la ciencia encuentra recuerdos intrauterinos cada vez más tempranos.

Esos que, fanáticos del libre albedrío, no quieren que cada uno profese la su fe utilizando sus símbolos. Igualan para abajo: nada para nadie. (¿Y el “prohibido prohibir” del mayo francés?)

Esos que, en aras de la libertad, instalan el pensamiento único y cierran la boca de la Iglesia por considerar que sus ideas son reaccionarias. Todos pueden opinar menos los que no piensan como ellos.

Esos de derecha o de izquierda para los que la libertad es no tener fe.

…esos!
.

viernes, 29 de enero de 2010

LA PIEDAD POPULAR

Hay tres puntos claves en mi relación con la Iglesia: El Concilio Vaticano II, el documento de Puebla y el documento de Aparecida. A través de ellos se puede palpar
que es el Espíritu Santo quien guía a nuestros pastores, más allá de si se cumple o no se cumple todo lo que en esos documentos se dice.
Lo que dice en Aparecida sobre la piedad popular, habla sobre lo que vive en el alma de los simples y que sale a la luz en cada uno de los sacramentales o devociones que ofrecen a Dios.
Me han impresionado especialmente dos de los parágrafos que se refieren a las peregrinaciones (259-260), y he dudado entre transcribirlo en este blog o en el que tengo dedicado a la poesía.
Juzgue el lector. Pero, sobre todo, vívalo.
“Entre las expresiones de esta espiritualidad se cuentan: las fiestas patronales, las novenas, los rosarios y via crucis, las procesiones, las danzas y los cánticos del folclore religioso, el cariño a los santos y a los ángeles, las promesas, las oraciones en familia. Destacamos las peregrinaciones, donde se puede reconocer al Pueblo de Dios en camino. Allí el creyente celebra el gozo de sentirse inmerso en medio de tantos hermanos, caminando juntos hacia Dios que los espera.
Cristo mismo se hace peregrino, y camina resucitado entre los pobres. La decisión de partir hacia el santuario ya es una confesión de fe, el caminar es un verdadero canto de esperanza, y la llegada es un encuentro de amor. La mirada del peregrino se deposita sobre una imagen que simboliza la ternura y la cercanía de Dios. El amor se detiene, contempla el misterio, lo disfruta en silencio.También se conmueve, derramando toda la carga de su dolor y de sus sueños. La súplica sincera, que fluye confiadamente, es la mejor expresión de un corazón que ha renunciado a la autosuficiencia, reconociendo que solo nada puede. Un breve instante condensa una viva experiencia espiritual.
Allí, el peregrino vive la experiencia de un misterio que lo supera, no sólo de la trascendencia de Dios, sino también de la Iglesia, que trasciende su familia y su barrio. En los santuarios muchos peregrinos toman decisiones que marcan sus vidas. Esas paredes contienen muchas historias de conversión, de perdón y de dones recibidos que millones podrían contar.”
Si es cierto que “para muestra basta un botón”, creo que este fragmento es suficiente como para entusiasmarnos a leer todo el documento.

viernes, 15 de enero de 2010

COMER A CRISTO


Cuando nuestros hermanos evangélicos dicen cosas que podemos calificar de verdades, puede pasar que nos preguntemos dónde está nuestra diferencia con ellos. Muchas veces trato de explicar que no es que ellos estén equivocados en lo que dicen (al fin y al cabo se basan en la Palabra) sino que están incompletos.
En primer lugar porque creen en la subjetividad del Evangelio que “dice lo que a mi me dice”. Es decir, le falta el Magisterio y la Tradición, los otros dos pilares en que nos basamos los católicos.Quizás esto hasta podría pasar desapercibido si no fuera que les falta lo principal: la Eucaristía, la comunión con el Cuerpo mismo de Cristo, el comer su Carne.
Por ese motivo la recordación de la Última Cena que hacen, es sólo una borrosa foto de algo que pasó hace dos mil años.Para nosotros eso ocurre hoy, y el pan pasa a ser verdadero Cuerpo de Cristo y el vino verdadera Sangre de Cristo.
Es tan fácil explicar esto, que no entiendo porqué nuestros hermanos no lo ven aunque está dicho con todas las letras en el Evangelio:
"Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo."
Discutían entre sí los judíos y decían: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"
Jesús les dijo: "En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí." Juan 6, 51-57

viernes, 18 de diciembre de 2009

FE Y RAZÓN



Mucho se ha escrito sobre las afinidades y las contraposiciones de estas dos disciplinas.
San Agustín con lo platónico y santo Tomás de Aquino con lo Aristotélico, fueron quizás los que más hicieron para acercar la filosofía y la teología.
En el comienzo de su encíclica “Fides et Ratio”, Juan Pablo II eleva a poesía, esta supuesta controversia:
La fe y la razón (Fides et ratio) son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad.

Pocas y hermosas palabras para un gran pensamiento.

sábado, 10 de octubre de 2009

SOBRE LA OBEDIENCIA


En estos momentos en que el mundo se debate en una crisis de autoridad, parece anacrónica una de las bases en que se asienta nuestra doctrina católica: la obediencia.
Es que estamos acostumbrados a que esta virtud parezca una imposición diabólica que utilizan los gobiernos más despóticos o los padres más crueles.
No estará de más recordar las palabras que el padre Leonardo Castellani dijera sobre la obediencia.
“La obediencia religiosa es ciega, pero no es idiota. Es ciega y es iluminada a la vez, como la fe, que es su raíz y fuente. Sus dos límites son la recta razón y la Ley Moral.”
Como ya dijimos en otra entrada, la obediencia significa confiar en el otro, en creer que, si no estamos de acuerdo, debe ser a consecuencia de que nos faltan elementos para juzgar lo que es más conveniente.
Y no es fácil confiar porque la confianza está más del lado del sentimiento que de la razón, y hoy la razón es la fuerza dominante.
Si en la parroquia no voy a obedecer al párroco porque “es una persona igual que yo” (aseveración que hacen correr hasta los mismos curas), es hora de irme de esa parroquia o quedarme en una santa espera hasta que los hechos que se van produciendo me lleven a confiar.
Si pienso que lo que el obispo ordena no es lo más adecuado para la diócesis ¿Qué hago allí?
Si no creo que el Papa está iluminado por el Espíritu Santo, quizás sea el momento de plantearnos nuestra fe católica.
Pero como dijera Castellari, la obediencia es iluminada y, en base a la luz que nos da, no debemos callar nuestras divergencias y pedir explicaciones cuando las necesitamos. Pero desde adentro y trabajando.
“…deglutiendo el rencor de las afrentas se formaron los santos y las santas.” Almafuerte.

viernes, 18 de septiembre de 2009

LA MISIÓN DEL LAICO


La necesidad que los laicos tenemos de integrarnos a la Iglesia, hace que busquemos, dentro de la parroquia, infinidad de tareas que, la mayoría de las veces, no son sino una prolongación de la actividad clerical.
Tal vez por eso, enredados en las dificultades parroquiales, debemos olvidar o postergar el apostolado (o misión o sacerdocio) que nos es propio.
El mundo está espiritualmente hambriento y sediento pero sin saber cómo satisfacer esa hambre y esa sed.
Nosotros esperamos en la parroquia con los brazos abiertos, quejándonos a veces de la indiferencia del mundo y otras, satisfechos por todo lo que podemos hacer “puertas adentro”.
Y cuando se nos habla de misionar, nos imaginamos golpeando la puerta de nuestros vecinos con intención de llevar la Palabra, tipo Testigos de Jehová o Mormones.
No siempre comprendemos que a veces la misión está más cerca de lo que pensamos: en el comentario de nuestro compañero de trabajo, en la enfermedad de nuestro vecino, en la consulta de un ocasional compañero de viaje… Y que no depende del cura, del obispo o del Papa.
Los carismas son muchos ya casi todos nosotros poseemos alguno, el asunto es encontrarlo y aprovecharlo al máximo.
No siempre contamos con las herramientas necesarias para aliviar al enfermo o consolar al afligido, pero lo que no nos debe faltar es la voluntad de llegar a ellos, acercarnos.
No siempre tenemos la preparación adecuada, la respuesta esperada, pero nunca debemos olvidar que contamos con una ayuda tan importante que, aunque seamos los más preparados, los más elocuentes, los más duchos, nada podríamos hacer sin ella.
Esa ayuda se llama Espíritu Santo.
Si lo invocamos, nada nos afectarán el desprecio y la incomprensión del mundo, sortearemos sin dificultad el dolor de los sacerdotes pecadores, los obispos que prevarican, o los católicos incoherentes con la fe que predican.
Somos una iglesia que peregrina y como tal estamos expuestos a las dificultades del camino. El asunto es tener presente la meta.
Creo que deberíamos plantearnos de una vez por todas, cual es nuestro rol en la Iglesia y luego cumplirlo sin remilgos ni excusas.
Comencemos a ejercer nuestra función de laicos de una manera que parece hasta contradictoria:
Independiente y obedientemente.
Cómo se puede ser independiente en el trabajo laical y al mismo tiempo obediente de la jerarquía eclesial, es algo que podremos trabajar en el futuro.
Eso sí tengo que volver a recordar que lo que aquí digo es el pensamiento de un católico (a veces de varios) pero que no necesariamente tiene que ser coincidente con el pensamiento de la Iglesia, por lo que conviene confrontarlo con la Doctrina o consultarlo con el sacerdote.

jueves, 14 de mayo de 2009

BUSQUEMOS A NUESTRO GUÍA

La iglesia oriental, especialmente la rusa, utiliza la figura del starets o guía espiritual, que desempeña su función como consejero y maestro en monasterios ortodoxos.
Tal vez su utilización fuera conveniente implantarla también en nuestra civilización tan “occidental y cristiana”.
El término starets deriva de "viejo" en eslavo, un término tan devaluado entre nosotros. Seguramente no sería fácil aceptar que un viejo nos diga cómo tenemos que proceder, especialmente si aceptamos lo que dicen muchos maestros rusos, que hay que recurrir a un maestro experimentado y seguir sus consejos con un espíritu de sumisión total.

Ser discípulo implica la fe en el otro, impensable sin el amor. Saber que todo lo que el otro dice y hace es por mi bien, no importa que se equivoque.
Tu mente ordena a tu cuerpo y tu cuerpo obedece porque no tiene la capacidad de razonar, sólo actúa. La mente ya ha razonado convenientemente para que la acción a emprender sea para el bien del todo (cuerpo, mente y alma)
Mi guía me ordena y yo actúo, porque es la mente de mi guía la que se lo ordena a mi cuerpo y a mi mente. (Esto si es llevado al extremo).
Es un ejercicio más que importante porque enseña al discípulo la humildad, la obediencia, la fe. Lo encarrila por cauces donde está menos presente el apetito personal que su propio bien. Abandona su cuerpo y su alma en manos de quien confía, como tendrá que abandonarlo cuando alcance la beatitud celestial. Más que un ejercicio es un entrenamiento.
Y para el guía es también una prueba y un trabajo que lo eleva. Nunca lo puede ensoberbecer. En primer lugar porque estará presente en él siempre el amor: del y al discípulo. Segundo porque le enseñará la humildad al obedecer al discípulo que, en cierta forma, “le ordenó” ser su guía. Le dará la fe en sí mismo, necesaria para llevar a cabo su misión y fe en el discípulo, que va a entregarse en sus manos. Le enseñará a pensar más en el otro, le permitirá purificarse al ver en sí mismo los pecados que quiere eliminar en el discípulo y practicar las virtudes que va a “imponer” al discípulo.
Va a trabajar por el discípulo, para llevarlo a donde él mismo quisiera ir. ¿Querés más humildad que esa?

Hasta hace muy poco, en el campo se solía pedir la bendición a los mayores antes de salir. ¿Seremos capaces de retomar el antiguo camino de pedir consejo y guía a los viejos?
Al menos para nuestra vida espiritual.
Porque la otra…

jueves, 23 de abril de 2009

PARA PENSAR

Mi preocupación de los últimos años, es tratar de contrarrestar, aunque sea en una mínima proporción, la campaña contra la Iglesia Católica que se viene desarrollando desde todos los medios.
Pretenciosamente he intentado difundir “la otra visión” en temas que van desde la vida de Cristo hasta el último documento pontificio, pasando por el descubrimiento de América y la actuación de los pastores de nuestra Iglesia.
Esa lucha desigual sólo encuentra aliciente cuando descubro a otros, con más predicamento que yo, que están empeñados en lo mismo, sin pretender con ello creerme en el mismo plano.
Hoy quiero destacar una pequeña perlita publicada hace dos años en el diario español “La Razón”.
Es una nota escrita por el periodista italiano Vittorio Messori.
Tomo de ella un pequeño fragmento sobre el que me gustaría que meditáramos:
"Hace tiempo que vengo diciendo que los católicos, reducidos ya a una minoría (al menos en el plano cultural), deberían seguir el ejemplo de otra minoría, la judía, y crear también ellos una «Liga Anticalumnia», que intervenga en los medios para restablecer las verdades históricas deformadas, sin pretender, por otra parte, ninguna censura ni privilegio, sino sólo la posibilidad de rectificaciones basadas en datos exactos y documentos auténticos
………………………………………………………………………………………………………………………
……..
Una Liga Anticalumnia no sólo sería deseable y necesaria para los católicos, sino para dar lugar a un juicio ecuánime y realista sobre el pasado de una Europa forjada durante tantos siglos también por la Iglesia."

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Vittorio Messori: investigador de temas católicos que escribió, entre otros muchos libros, “Cruzando el Umbral de la Esperanza”, un largo reportaje a Juan Pablo II