jueves, 23 de octubre de 2008

PARA LLORAR


Cada día nos enfrentamos con la necesidad de defender nuestros valores cristianos, pero más que nada de defender la vida.
En la India y en otros países, en este siglo XXI, la intolerancia ha llegado ya a la pérdida de vidas y bienes de los cristianos, sean católicos o protestantes. En Francia se ha avanzado “más ecuménicamente” prohibiendo el uso público de todo símbolo religioso.
¿Cuánto tardará nuestro país en igualar esos “progresos” de la humanidad? Quizás no mucho, si es que no tomamos conciencia de nuestra responsabilidad.
En este video que tenés que animarte a ver se demuestra que ante la agresión de algunos "progresistas", siempre habrá quienes están dispuestos a darlo todo para demostrar en qué creemos. Pasó frente a la catedral de Neuquén el 17 de agosto de este año, pero yo recién me enteré (¡Qué informados que estamos los argentinos!)
Pero aparentemente no todos los católicos procedieron de la misma manera, según cuenta este joven que es reporteado casi dos meses más tarde por aciprensa.

Cuando termines de leer esta entrada, triste por un lado pero esperanzado por otro, hacé una oración por los mártires cristianos del mundo.

5 comentarios:

Jesús Lucas dijo...

Paz y bien Ernesto.Ví lo del video. Es un ejemplo de la dictadura de la progresía. En España ya sabemos de persecuciones religiosas en los últimos decenios. De 1936 a 1939 hubo cerca de 7.000 religiosos y sacerdotes muertos y más porque no pillaron. La masa cuando se desborda no piensa, salen de ella los venenos más tremendos. Lo de los mártires no es de ahora. Los escupidos, los insultados, los asesinados cristianos es cosa de siempre, de cada año, de cada lugar. Pero el Señor es nuestra fuerza en este mundo que pasa como el sol en un día. Un abrazo.

Anónimo dijo...

No lo pude terminar de ver todavía. La emoción me ganó. Alguna vez estuve del otro lado, de los que escupían a los que rezaban y hoy me gustaría tener a ese hijo que nunca nació

Clara dijo...

Acabo de ver tu blog, y el video. Aún tengo el nudo en la garganta… Es evidente que la guerra está en pleno avance. Una guerra a muerte… de la muerte contra la vida. Tuve la sensación de ver un aquelarre en progreso, una de esas películas de Van Helsing contra los vampiros, las gárgolas, los hombres lobos… Y sentí un profundo amor por toda esa gente acorralada contra la pared rezando el Ave María sin aflojar un tranco, sin responder, sólo testimoniando. Sí, nuestros mártires de hoy, nuestros testigos… Cuánto dolor, Iglesia mía; cuánto dolor, Jesús mío… ¿Acaso hay algo que podamos hacer para que todos esos seres extraviados se salven, puesto que también moriste por ellos? Rezar, sufrir, ofrecer, además del testimonio que circunstancialmente podamos dar. El Apocalipsis es hoy. No por nada Jesús decía: “El que tenga ojos para ver que vea, y oídos para oír que oiga”. La ceguera –de la mente y del corazón-, el egoísmo devorador y devastador, la concupiscencia desenfrenada, la soberbia e insolencia del mal, la promiscuidad y la impudicia a niveles hastiantes, el fomento de las bajas pasiones y de su satisfacción a cualquier coste han llegado a su cenit. La mujer, sede, generadora y custodia del amor auténtico, el más parecido al amor de Dios, se ha convertido en todo lo contrario, se ha arrancado las entrañas y se las ha tirado a los perros… o al mejor postor… o peor aún, al saciador de turno, pavoneando su miseria como la vieja mendiga desdentada que se ofrece aún en la calle por un vaso de vino… Monstruosidades… que, como en los viejos circos, deambulan hoy por las calles de nuestros barrios con pretensiones de “derechos humanos”, como si fueran humanos…
¿A qué hemos llegado, Dios mío? El dolor me traspasa, y te recuerdo en el Getsemaní donde, según la tradición, viste todos los horrores juntos de toda la humanidad de todos los tiempos, pues eso era lo que ibas a redimir… “Padre, si es posible, aparta de mí este cáliz, mas hágase Tu Voluntad y no la mía”. Ha llegado la hora de que repitamos lo mismo todos los cristianos… sin sacarle el cuerpo a la cruz. La ofrenda de vida tenga ese sentido, y sea sin ningún retaceo, para sumarnos a la Redención como decía San Pablo: “Cumplo en mí lo que falta a la Redención de Cristo”. Y recordemos: la Virgen pidió oración, ayuno, penitencia y buenas obras. Ya vemos por qué.
Un abrazo en Cristo Jesús y María Santísima.

Clara dijo...

Se me olvidó, hablando del Getsemaní: ¿nos quedaremos dormidos nosotros también? ¿No estamos ya dormidos? Habría tanto para decir…
Otro abrazo.

Mauro dijo...

El video me produjo muchos sentimientos encontrados. Repugnancia, asco, impotencia, lástima, orgullo, etc. Y lo único que pienso es que Dios las perdone, porque se condenan ellas mismas defendiendo la muerte y atacando a la Iglesia. A la Iglesia igual nadie va a poder tirarla abajo (hace 2000 años que está!) Aunque internamente tengo la impresión que manifestaciones como esa van a continuar.... y tal vez peores. Esta es la fuerza del maligno.
Pero gracias a Dios, siempre va a haber un resto fiel, un pequeño número de personas que van a seguir dando testimonio.... y quién sabe.... tal vez en el futuro vuelvan a perseguirnos ¡¡Bienaventurados seremos!!