
En un foro católico de discusión, se hace una pregunta:
“La Biblia "REINA VALERA" ¿Es fiable?” Yo he hecho mi aporte, que hoy publico algo modificado para adaptarlo a este blog.
Cómo surge la “Reina-Valera”.Brevemente, para ilustración de los menos preparados y para recordatorio y resumen de los más, vamos a decir que la traducción al castellano de la Biblia, se inicia en los albores de nuestro idioma, por encargo del rey castellano Alfonso X. Esas traducciones, tomadas de la Vulgata (versión latina de San Jerónimo) no tuvieron difusión debido, sobre todo, a que las lecturas por aquel tiempo se hacían de la Vulgata, que para la Iglesia era la única canónica.
Con la Reforma de Martín Lutero, se inician las traducciones a idiomas vernáculos.
Casiodoro de Reina (1520-1594), declarado heresiarca por la Iglesia Católica, publica en 1569 su versión en castellano. Además de los libros que hoy tiene la Biblia protestante, contiene como apéndice, los llamados “deuterocanónicos”.
En 1602, aparece una versión de la Biblia de Reina, corregida por
Cipriano de Valera (1532-1602), amigo y compañero de exilio de Casiodoro de Reina (ambos habían sido monjes en San Isidro, Sevilla). En esta edición ya no aparecen los deuterocanónicos.
Desde entonces, la llamada
Reina-Valera, con sucesivas modificaciones, es la Biblia que utilizan las Iglesias derivadas del protestantismo (Evangélicas, Adventistas, anabaptistas, etc)
Uso y abusoTengo una Reina-Valera desde hace muchos años, ya que fue la primera Biblia "completa" que tuve (Antiguo y Nuevo Testamento), porque mis recursos económicos no me daban para comprar una católica (a la protestante casi la regalaban).
Actualmente la uso para comparar lecturas de las católicas que tengo y, salvo el lenguaje antiguo que utiliza, no he encontrado diferencias de fondo. Me resulta muy útil para hablar con evangélicos y hacerles ver que en nada contrariamos a la Palabra de Dios. Porque, contrariamente a lo que ellos creen, el basarnos también en la tradición no significa que obviemos la Palabra. Esos diálogos pueden resultar muy interesantes, siempre que busquemos lo que nos une y no lo que nos separa, ya que no debemos olvidar que ellos también son cristianos (aunque ellos no piensen lo mismo de nosotros y se erijan como los únicos cristianos).
Pero, atención: no debo decir lo mismo de algunas sectas, como los testigos de Jehová, que han hecho una "traducción" propia con sutiles modificaciones, casi imperceptibles, que hacen variar violentamente el sentido. En esas "biblias" se descubre el politeismo que profesan.
Como ejemplo, hago mención a Juan 1, 1
Dice la Biblia católica:
En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra
era Dios.
Dice la Reina-Valera:
En el principio era el Verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo
era Dios.
Dice la biblia de los Testigos de Jehová:
En (el) principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra
era un dios.
Ese "dios", escrito con minúscula. Es decir que es
otro dios.
Buscando en otras partes de esa biblia (adrede lo escribo con minúscula) descubrí que los Testigos de Jehová creen en Padre, Hijo y Espíritu Santo, pero como tres dioses distintos. Lo mismo pasa con los Mormones o "Iglesia de los Santos de los Últimos Días". que creen que Jehová es el dios que le tocó a este mundo, pero que hay otros dioses para otros mundos. Pero los mormones son más astutos. No hicieron su propia Biblia: utilizan la Reina-Valera, pero cuando uno les hace ver una contradicción entre la Escritura y lo que predican, contestan: "mala traducción". y comparan con "El Libro de Mormón" un escrito ininteligible que se presta para cualquier cosa, como que originalmente estaba escrito en "egipcio modificado", un idioma que nadie conoce ni conoció y que el ángel Moroni se llevó al cielo una vez traducido.
Creo que si el católico tiene dudas, debe utilizar sólo las versiones católicas de la Biblia, pero si tiene una formación y fe adecuadas, no le hará mal incursionar en otras lecturas.
Por qué faltan libros No es objetivo de esta entrada ahondar sobre la diferencias entre las distintas versiones bíblicas, pero podemos hacer una breve mención al motivo de esas diferencias.
Una vez producida la dispersión de los judíos a causa de los destierros que sufrieron, era más que lógico que la liturgia y las lecturas se adaptaran a los tiempos y a los países que fueron ocupando. Por eso, entre los años 250 y 150 aC, la Biblia se tradujo al griego, la lengua culta de la época. Esa versión fue llamada “septuaginta” o “versión de los setenta”.
Es casi seguro que es la época de Nuestro Señor Jesucristo, los libros deuterocanónicos eran considerados inspirados, pero a finales del siglo I, el Judaísmo estableció como requisitos para que los libros fueran considerados sagrados, que hubiera una copia del libro en cuestión que se supiera que fue escrito antes del año 300 a. C., que esa copia estuviera escrita en hebreo o en arameo y que tuviera un mensaje considerado como inspirado. Como regla práctica para determinar la antigüedad era que las copias "debían manchar los dedos"
Dadas estas consignas, muchas veces de interpretación subjetiva, quedaron fuera del canon varios libros a los que se denominó apócrifos, pero que a partir del siglo XVI la Iglesia llamó “deuterocanónicos” (etimológicamente: segunda lista)
Cuando a san Jerónimo se le encargó la Vulgata, utilizó en primer término la Versión de los LXX, pero luego supuso con buen criterio, que era preferible basarse en los originales hebreos. Lamentablemente, en el siglo IV en que vivió Jerónimo, ya habían desaparecido originales que habían tenido a la vista los griegos que hicieron la primera traducción (cosa que seguramente también le pasó a los judíos que decidieron reestablecer la escritura en el siglo I) por eso excluyó los libros cuestionados.
Sin embargo, los concilios de Hipona y de Cartago los aceptó como inspirados, decisión que Jerónimo acató.
El hecho de que Jerónimo aceptara los criterios de canonicidad conciliares, no se debía a una obediencia ciega, sino a que él mismo había expresado sus dudas con respecto a los criterios que utilizó para determinar cuáles eran canónicos y cuales apócrifos.
Digamos que ni los judíos ni los protestantes han uniformado sus opiniones y las distintas divisiones internas de esas religiones, tienen definiciones dispares. Pero ninguno afirma que los “apócrifos” o “deuterocanónicos” son contrarios a la fe y por eso los utilizan en sus estudios bíblicos.
Número de Libros en las Biblias Las Biblias "Católicas" y "Ortodoxas" tienen 73 libros.
Antiguo Testamento: 46 libros
Nuevo Testamento: 27 libros
Las Biblias "Protestantes" tienen 66 libros:
Antiguo Testamento: 39 libros
Nuevo Testamento: 27 libros
No tienen los siguientes libros del Antiguo Testamento:
Históricos: Tobías, Judit, 1 Macabeos, 2 Macabeos, y parte de Ester
Sapienciales: Sabiduría de Salomón, Eclesiástico de Ben Sirac.
Proféticos: Profeta Baruc, y parte de Daniel.
ConclusiónSi tenemos en cuenta que, de la Vulgata, Casiodoro de Reina hizo la primera versión castellana, que luego fue corregida por Cipriano de Valera y que de allí surgieron el sinfín de versiones que existen actualmente, podríamos inferir lo dificultoso que nos ha de resultar saber qué se quiere decir con cada una de las palabras que han sido traducidas al idioma corriente. Sin embargo los católicos contamos con una invalorable e insoslayable ayuda: el
magisterio de la Iglesia. No podemos leerla sin tenerlo en cuenta.
Las iglesias protestantes, en cambio, no tienen ese aporte, porque desde la Reforma, se han dividido infinidad de veces y los criterios de interpretación son tan dispares como denominaciones han tomado a través de los años y de los países. Por ello algunos hermanos evangélicos han decidido que
"la Biblia dice lo que me dice a mí", que si bien tiene algo de cierto en lo que respecta al individuo, significa una dispersión en lo comunitario.